sábado, 22 de noviembre de 2008
veintiseis
el huequito es una casita humilde de una planta. luego de cruzar el portal, sebastián y el resto de los muchachos, caminan por un estrecho corredor que los conduce a un patio amplio lleno de mesas pika. el lugar está oscuro, pero lleno de personas bebiendo. agarran varias mesas que están apiladas en un rincón y las juntan. todos los amigos de sebastián dejan de hablar y empiezan a beber copiosamente. luego de veinte minutos, todos sus amigos están completamente borrachos y empiezan hablar cosas sin sentido. sebastián se arrepiente de haber ido y se levanta. esquiva al chino virolo que está tumbado boca arriba en el piso. sebastián no sabe si el piso acolchado es de tierra o de aserrín o de vómitos apisonados. rápidamente busca la salida a tientas y se mete en el corredor por donde entró. la luz viene repentinamente, se encienden los generadores, la luz intensa lo ciega momentáneamente y descubre que el corredor comunica a varios cuartitos que en lugar de puertas tienen cortinas corredizas. algunos cuartos están vacíos, pero en otros, fácilmente se pude ver a las parejas acostadas desnudas en las camas, unos mezquinos petates donde suelen dormir los perros de la casa. sebastián sigue caminando sin detenerse a mirar. al llegar al último cuarto reconoce a una pareja, orly y tamara, lo hacen con tanta fruición que ni siquiera se han dado cuenta que ha llegado la luz. tamara empieza a gritar y orly, azorado, trata de acallarla como puede, pero en realidad no puede y tamara grita intensamente. despiertan los perros que dormían en el mismo cuarto y comienzan a ladrarles. orly les lanza un zapato, pero falla y cae sobre unas gallinitas que despiertan asustadas y salen corriendo por el pasillo con los pollitos piando atrás. varios de los borrachos se dan cuenta y se asoman a mirarlos. sebastián ya se ha ido.
veinticinco
El patio de la universidad está a oscuras, iluminan el camino con la luz de los celulares. Algunos estudiantes se han reunido en grupos y hablan en voz alta. Sebastián intenta ver si acaso le sale sangre de la nariz. La gorda le hizo ver estrellas, siente algo húmedo entre los dedos, pero bien podría ser mocos, la tenue luz del teléfono no le permite diferenciar. El chino virolo se le cerca y le cuenta que los muchachos piensan pasar el resto de la noche en el huequito, un borrachero situado a pocas cuadras y que si tiene suerte puede hacer algún levante y meterse a la cama con alguna chica que le guste porque el borrachero también es un motel bastante versátil para este tipo de emergencias. Sebastián acepta y se suma al grupo que lidera el chico venezolano. Mientras hablan entre risas, escuchan un rechinar de llantas y un grito, han atropellado a una chica que venía atrás en otro grupo.
veinticuatro
bajan confusamente las escaleras, los corredores de la universidad no tienen luces de emergencia, a tientas llegan a las escaleras, allí se produce un tumulto y los morbosos más avezados les agarran las nalgas y lo senos a las chicas. alguien le agarra a la morena y ésta pega un grito de auxilio, la gorda suelta un puñetazo certero en la oscuridad. sebastián se desploma en las escaleras y tiene que apartarse para que no lo pisen.
veintitres
efraín luna está parloteando en frente, todos le dicen pata-pata, como el personaje de la serie de televisión, porque es cojo y bajito. él lo sabe y por eso los odia. sebastián tiene que estirarse en su asiento para lograr verlo. apenas lo escucha. parece que esta tomándole la lección a una chica de la primera fila, que por el uniforme que usa parece que trabaja en un banco. le hace una pregunta, ella no la responde, no sabe la lección. efraín, que ha amanecido con el humo revirado, se enfurece y le grita una grosería. la chica llora. viejo maricón, piensa sebastián. junto a la puerta hay otra chica, sebastián no puede quitarle la mirada de encima porque es formidablemente fea, no sabe cómo se llama, es gorda y bajita y usa en el cuello una especie de collar de perro, mueve su enorme cabeza de un lado a otro, sebastián se acuerda de un ventilador, sobre la banca tiene el puño cerrado y en la muñeca, una pulsera con púas, además usa una camiseta negra en la que resalta una calavera al estilo de megadeth, por mas que se esfuerza, no logra verle la curvatura de los senos. a la hora del recreo, sebastián, compró un sánduche de pollo con mayonesa y un tampico y el único puesto que encontró fue junto a la gorda que a su vez compartía la mesa con una chica morena. sebastián las saludó con una sonrisa amistosa y se sentó junto a la morena, la gorda se lo quedó mirándolo con bastante rabia, como si fuera a comérselo. sebastián se levantó y se sentó junto al chino gordo y virolo al que le decían buena vista y recientemente, maginboo. estaba comiendo el cuarto sánduche de pollo cuando sebastián se sentó. el gordo le explicó, pero qué bruto eres, no sabes que esas son lesbianas y la gorda pensó que ibas a quitarle a su novia. y sebastián preguntó, la gorda se cree el hombre de la relación. y el chino, no, la gorda es un hombre. dos bancas atrás de sebastián estaba un chico venezolano bastante simpático y graciosísimo, siempre estaba reunido con bastantes chicas y era el más popular de la universidad, se jactaba de haberse acostado con todas sus amigas, las mas bonitas, y era cierto, y como prueba siempre hablaba del herpes genital que le había contagiado la maestra de redacción, una mujer bastante guapa y recién casada con su segundo compromiso. efraín luna notó que sebastián estaba en las nubes y dio un golpe en la banca, sebastián pegó un salto. muy bien señor torres, dígame quién es la ministro de economía. sebastián lo sabía, se acordaba que era una gorda que se parecía a mercedes sosa, pero debido a la impresión no se acordaba. el profesor lo miraba desde abajo enojado. sebastián se rindió y dijo, no me acuerdo. cero puntos, gritó efraín y se marchó. cuando llegó al puesto de tamara que también estaba en las nubes con la intensión de hacerla saltar de un golpazo, se fue la luz.
viernes, 14 de noviembre de 2008
veintidos
en la maranatha línea 158 encontró un lugar junto a una chica que miraba distraída el paisaje del atardecer por la ventana, sebastián no le puso mucha atención y cerró los ojos a todos los carameleros, los fugados de la penitenciaría, los pastores evangélicos, la señora con la receta para los remedios de su hija y el hombre que se cubría los intestinos expuestos por una mala práctica médica con una funda del comisariato, ya se quedaba dormido, pero el tropel de personas que bajaban del bus lo despertó y dio un brinco y se bajó del bus dando un salto elástico, al alzar la mirada para ver el bus marcharse, descubrió que todo el tiempo estuvo sentado junto a la muchacha de la vez anterior.
veintiuno
juanito llegó corriendo y tenía una bomba en la mano y le explicó a sebastián que no había problema porque tenía colocada la aguja del seguro y sebastián le preguntó, de dónde sacaste eso, y él dijo que la habían olvidado el día anterior los militares que acamparon en el edificio. sebastián le preguntó que qué pensaba hacer con ella. juanito respondió, voy a matar a ese hijueputa del presidente. y sebastián, mejor préstamela para ponérsela en el carro a maruja. y juanito, ayer habría sido posible eliminar a los dos, habría bastado con ponérsela en su oficina y hacerlos volar cuando estaban haciendo un sánduche con harta mayonesa con el edecán. y sebastián, qué depravados. y juanito, creo que maruja me anda poniendo los cachos.
veinte
debían ser las nueve o las diez de la mañana cuando sebastián agarró sus carpetas con las hojas aun tibias de su paso reciente por la impresora, la tinta aún estaba fresca cuando agarró el ascensor, mientras subía se le ocurrió que el ascensor tan amplio, casi tan grande como una pequeña cancha de fútbol y recién pulido y aséptico tenía bastante de quirófano, así mismo los baños estaban tan limpios que bien se podía servir un rollo de atún con el sanitario como plato, juanito hacía un excelente trabajo. al llegar al piso de la oficina de maruja encontró que no había nadie. las luces estaban apagadas y lo único que centellaba como animalito asustado en el rincón más lejano de la oscuridad era el titileo de estrella prehistórica del detector de movimientos. si sebastián hubiera llegado doce horas mas temprano habría encontrado a maruja sodomizada por dos hombres. ninguno habría sido el abogado y a maruja poco le importaba. sebastián se cansó de esperar al ascensor y bajó por las escaleras, trató de esquivar los charcos de la luz, pero no resistió la tentación de ver a través de los ventanales y la mañana le hirió los ojos y sebastián sintió calor y ganas de orinar y de pasar la noche con maruja, miró la hora y no eran ni las nueve ni las diez de la mañana, eran las tres de la tarde.
diecinueve
cuando salió los gatos estaban durmiendo en el borde de la ventana y cuando escucharon sus pasos se levantaron de golpe y rodearon a sebastián y cada paso que daba pisaba a aun gato y así llegó cuatro gatos después a la bandeja donde le ponían la comida y soltó los granos de colores del cereal y los gatos se arremolinaron sobre el plato como si hubieran pasado días de la última vez que habían comido y no apenas unas cuantas horas atrás y la mamá de sebastián se asomó y dijo, si esos gatos fueran chanchos estarían flacos, y sebastián regresó al baño y se cepilló los dientes y se miró al espejo y se sacó la lengua y se dijo, qué me ves cara de conejo, y se siguió cepillando los dientes como indicaba el doctor muelitas que los dientes de arriba para abajo y las muelas de manera circular y escupió y se acordó de la escuela cuando con un vaso de plástico lleno de agua y un cepillo con pasta colgate le enseñaron a cepillarse los dientes y la idea de no ir al trabajo se le cruzó por la mente, pero no se materializó porque el hermano ya estaba golpeando la puerta del baño y sebastián salió y se vistió y fue el primero en subir al carro y al minuto siguiente ya estaba camino a la revista y hacía sol fuertísimo y sebastián se apartó de la luz porque le dolía y el hermano exclamó, qué sol tan maldito, sol hijueputa.
dieciocho
sebastián ya estaba durmiendo, en ese momento pasó volando muy bajo un avión y sebastián soñaba que estaba dentro de un avión y que jaime bayly quería esconderse dentro de su maleta, era una maleta verde con cierre de dientes grandes y un logotipo que decía blogger y sebastián le preguntaba por qué y él respondía que porque le pareció ver a su suegra dentro del avión y que su suegra lo odia y que lo peor de todo es que ni si quiera era su suegra, sino su exsuegra porque se había divorciado de su mujer y que ella no lo buscaría dentro de una maleta tan fea. entonces una azafata se acerca y le dice que no puede estar paseando por el avión en pleno vuelo y menos metiéndose dentro de una maleta y bayly le explica lo de su suegra y la azafata le dice sonriendo ay, jaimito, siempre andas metiéndote en líos y sebastián, de repente, se vio frente al presidente con una pistola en la mano y no sintió pena cuando le desgajó todo el contenido del tambor y las detonaciones despeinaban a las personas que andaban cerca y sebastián reconoció que se sentía bastante bien, porque el presidente se lo tenía bien merecido y por tratarse de un sueño el tambor de la pistola quedaba lleno de balas y sebastián soltó la pistola y corrió como nunca antes había corrido, talvez diez o trescientas veces más rápido que un ferrari y cuando la pistola tocó el suelo, sebastián, ya estaba dentro de una cárcel en cuba y un disidente cubano le dice que santana es bastante cabrón porque durante la entrega de los premios de mtv subió al escenario con una camisa del che guevara y el disidente se había sentido tan indignado que esa misma noche agarró el teléfono y llamó a santana y le dijo que ese hombre que traes en la camisa mató a mi hermano, o sea, tu primo pipo, el famoso contrarrevolucionario que había gritado antes que le disparase el pelotón de fusilamiento, que viva cristo rey. entonces santana, sorprendido, a su vez llamó a fidel que a su vez lo encerró en prisión y que a su vez le contaba a sebastián la historia, pero sebastián luego le preguntó dónde está la salida y el disidente le dijo que salida no hay, pero entradas sí. y cuando se volteó a mirar entre los barrotes de la prisión vio a jaime bayly que le pedía que le permitiese entrar porque quería escapar de su suegra que ya lo había visto y sebastián dijo, ok. y bayly entró, aunque poco después estuvieron de nuevo en el avión y la suegra pidió que los expulsaran del avión sin paracaídas, sino con una mochila rellena de un yunque como en las caricaturas y sebastián despertó cuando pasó volando otro avión.
sábado, 8 de noviembre de 2008
diecisiete
Era casi la una de la madrugada cuando Sebastián se sentó frente a la computadora y escribió sobre lo que pensaba del mensaje que dio el presidente y Sebastián comenzó a teclear letra por letra que el presidente llegó en un auto descapotable abriéndose paso entre un sendero de flores, mientras que varios furgones del servicio de inteligencia del ejército lo custodiaban y esos eran los hombres más valientes de la tierra porque estaban dispuestos a ofrendar sus vidas con tal de mantener la democracia y el respeto a las leyes en el país, la multitud se puso en pie cuando el presidente entró al salón principal de sesiones del edificio las cámaras y saludó con la mano y el salón entero retumbó en aplausos, era él, sin duda era él, una banda de músicos empezó a tocar y varias gaviotas entraron al salón de convenciones y sobrevolaron en círculos sobre el presidente y afuera habían aviones que hacían escritura aérea y sobre el cielo oscuro de la noche guayaquileña se podía leer, la patria ya es de todos. Y rodeado de agentes del servicio secreto el presidente subió a la plataforma de discursos, en ese momento se apartaron las nubes y un sucedió un milagro, un rayo de luz iluminó su rostro y una paloma descendió sobre su hombro izquierdo, el del lado del socialismo, y el presidente saludó al ave con un gesto de simpatía y luego se rió y entonces empezó hablar y los autos en la calle, las personas que regresaban a sus hogares, los doctores en los hospitales, el país entero, la vida misma se detuvo a escuchar al presidente que decía que la crisis internacional no es tan grave, que eso sucedió en wall street porque los malvados inversionistas capitalistas se pusieron a jugar a la ruleta con el dinero del pueblo estadounidense, que si eso sucede aquí, él no andaría con las delicadezas de bush y los metería de cabeza a la cárcel y dijo que todo se iba arreglar, que no había motivo para preocuparnos, él estaba al mando y que con su mano firme en el timonel, el ecuador surcará la historia, todo lo que había que hacer era creer en él y el socialismo, pronto habría suficiente trabajo para todos y las fábricas se abrirían de nuevo, sólo debemos hacer en cada momento, lo que en cada momento es necesario, aunque perdamos las esperanza debemos mantenernos vigilantes y combativos, pronto podríamos dormir en paz con nuestros estómagos y corazones llenos, dios y nuestra gran nación nos protegerían del mal, del capitalismo salvaje, del neoliberalismo, dios está de nuestra parte. El presidente escuchó los aplausos, saludó y bajó seguido de sus guardias, y se acercó donde la directora de esta revista y la saludó con un efusivo abrazo y le entregó una placa conmemorativa y habló ya no con el micrófono, sino con la potencia viva de su voz, y dijo, no hay tregua, el socialismo está a salvo porque lo defienden mujeres como marujita martínez y de éstas mujeres se hace un pueblo, porque la lucha contra los poderosos es muy dura y debemos defendernos de una portentosa campaña de desprestigio de casi todos los medios de comunicación del país porque están dirigidos por la cía desde Washington y de por medio hay intereses económicos y geopolíticos, pero yo seguiré luchando como el quijote desinteresado del socialismo contra los molinos de viento del imperialismo, seguiré recorriendo los caminos del ecuador, con la ventana abajo para estar en contacto con mis mandantes. y el presidente volvió a su carro y se fue seguido de su escolta presidencial y todo el mundo se asomó a los ventanales del edificio y lo despidieron agitando sus pañuelos y lanzándole una lluvia de rosas y el sistema planetario nuevamente restablecía su equilibrio y el sol empezó a caer y se diluyó rápidamente en un crepúsculo dorado y rojo y todo el mundo restableció su vida pero con la nueva certeza que el presidente es el hombre más bueno y digno de gobernar este país y todos confían en que las dediciones que tome, sean del tamaño de nuestro destino.
dieciséis
Son las doce de la noche y Sebastián está que se caga del frío y del miedo porque ya no hay nadie en la calle y porque la puta de Maruja fue a meterse a un motel con el impotente del abogado y fue incapaz de dejarme por lo menos en el centro donde pasan los buses y estaría acompañado de los estudiantes de la estatal que a esta hora salen los pobres sabiendo menos que cuando entraron porque los maestros son unos alcohólicos perdidos y las pocas veces que están sobrios tratan de extorsionar a las estudiantes con favores sexuales a cambio de buenas notas y a veces, cuando pueden pensar, sólo piensan en adoctrinar a los estudiantes en el comunismo, pero si acaso algún despistado les cree y alguna vez osa llevar en la calle una camisa del che Guevara lo hace con la idea equivocada de que el guerrillero es una especie de pacífico robin hood latinoamericano y los pobres tan vagos como sus maestros no han buscado ni siquiera en Internet los ideales del guerrillero, pues una persona mas o menos instruida detestaría la ideología de alcanzar la justicia por medio del los fusiles y dando tiros revolucionarios y paredones, y Sebastián camina por la acera oscura y los autos que pasan le pitan y le encienden las luces pidiéndole que se suba, pero Sebastián no tiene ni un duro para pagar la carrera y así sigue caminando hasta llegar a la avenida Machala y por fin logra ver a un bus de la floresta 57-2 y se sube al vuelo y busca un asiento al tiempo que tres pandilleros también se trepan y atemorizan a los cuatro pasajeros que viajan con Sebastián para que les haga la caridad de comprarle unos caramelos con el condicionante que de lo contrario se verán en la obligación de robarles y acuchillarles porque ya lo han hecho y poco les importa hacerlo de nuevo y si no lo hacen no es por falta de ganas porque la gente es necia y a veces se lo ganan, sino porque recién han salido de la penitenciaría del litoral y no quieren volver por lo menos lo que resta de la semana y porque la mamá de uno de ellos está enferma y porque dicen que el che guevara dijo que el hombre que trabaja se construye y el que no trabaja se destruye, y a Sebastián le importa un huevo lo que haya dicho el che Guevara porque cuando fusilaba a los disidentes cubanos sufría de tales y potentes erecciones que también decía que podía tumbar un muro con el pene, pero eso no dicen los pandilleros porque seguramente no lo saben y porque ya se bajaron del bus.
jueves, 6 de noviembre de 2008
quince
Maruja estaba sentada en primera fila y el presidente a escasos tres metros dando golpecitos al micrófono. y el presidente pregunta, oigan, compañeritos, sí sirve el micrófono. y alguien le sopla desde atrás que sí y empezó el presidente hablando de lo divino y lo terreno, de lo que comió y de lo que se bebió, de su corte de cabello y Maruja lo miraba extasiada y Sebastián lanza algunas fotografías y enciende su grabadora y ya se quedaba dormido, pero lo despierta el ruido de las personas que aplauden cuando el presidente deja de hablar. el presidente da un sorbo de agua y se queda callado porque ya no sabe qué mas decir y luego de una prolongada pausa se pone a contar acerca del funcionamiento de sus intestinos que parece que es lo único que está bajo control en el país y relata que el último sábado fue llevado a la inauguración del puente de bahía de Caráquez, que a uno lo lleva de aquí para allá y de allá para acá, y que le iban a conceder la oportunidad de colocar la última loseta de la pista de rodadura y el presidente pregunta al público, saben qué fue lo que ocurrió después, saben qué fue lo peor de todo. y Maruja gritó casi extasiada, qué, qué le pasó. y el presidente la escucha y responde mirándola, yo andaba ese día con un cólico fuerte, comadre, en la mañana me había comido una guatita y un encebollado que creo me cayeron mal, o sea tenía diarrea. y el público estalló en aplausos y gritos y las cámaras de televisión enfocaron su rostro sonriente y Sebastián salió de su letargo y anotó en el cuadernito lo que dijo el presidente. Y el presidente continuó, y no se dejen engañar ecuatorianos que yo soy una persona como cualquiera y a veces a la gente se le olvida eso. Y es que parecía que él mismo lo olvidaba, porque luego el presidente dijo, bueno, yo me monto en esa maquinita que es como un tractorcito que suena como una matraca y el sudor me tapa los ojos y no podía ver muy bien dónde colocaba la loseta porque las manos me sudaban y es que me corría un sudor frío y yo apretando y apretando allí abajo como un asterisco y miro la cámara que me enfoca y me acuerdo que estoy en cadena nacional, porque a alguien se le ocurrió transmitir por cadena nacional la inauguración del puente más largo del país que ningún otro gobierno neoliberal lo ha hecho nunca, y yo estaba con la loseta y la loseta se me tambalea y golpeaba allí y golpeaba allá y la maquinita golpeaba, pum pum pum, y yo pariendo, porque estaba pariendo, compañeritos, y por fin suelto la loseta y cae compactada en el piso y yo me salgo caminando apretadito como el popular marchista jefferson Pérez, porque estábamos en la mitad del puente, imagínense ecuatorianos, uno en esas condiciones fisiológicas en mitad de un puente. y Sebastián se ríe y sabe que si no estuviera transmitiéndose a nivel nacional el discurso presidencial, nadie le creería lo que escuchó en un auditorio repleto por todos los empresarios más importantes del país, nadie le creería que el presidente dijo que tenía diarrea el sábado pasado y el presidente continúa contando de todos los obstáculos que tuvo que sortear y que llegó apretando al trailer donde los ingenieros tienen sus oficinas equipadas con amplios y salvadores sanitarios y no pudo abrir la puerta porque estaba con doble candado y no encontró a nadie que supiera dónde estaban las llaves y no le quedó otra alternativa que encaminarse lejos de la prensa, corrió por un caminito de tierra y allí encontró unas matitas y él pudo por fin desfogar detrás de esos arbustos toda su materia fecal socialista, bolivariana, alfarista y soberana, y después, cuando volvió, la prensa lo esperaba y la cámara había quedado en stand by esperando que termine su cadena presidencial y retomó el micrófono y humilló y denigró a los contratistas y a los ingenieros brasileños que se llevan las llaves de sus remolques y no dejan un baño disponible para emergencias y los acusó de ser fuente inagotable de problemas, de sindicalistas con sueldos dorados y dijo que el peor enemigo de la revolución son las costumbres del régimen anterior. Y así terminó la noche explicando por qué fue que terminó unilateralmente el contrato con la constructora brasileña odebrech, lo hacía desinteresadamente para resguardar la soberanía nacional, como un giro inesperado para no pagar por la obra efectuada porque ninguna potencia extranjera viene a este país a pisotear a la patria y quedaron en you tube sus quince minutos acerca de la revolución intestinal bajo la etiqueta, anécdotas del presidente: diarrea en cadena nacional.
catorce
Sebastián se asomó a la ventana y vio que un grupo de militares tenía bloqueda la avenida orellana y sólo permitieron el paso a cuatro furgones que traían piquetes del grupo de operaciones especiales del ejército que se detuvieron en el patio de visitas y se desplegaron corriendo como si fueran a tomarse por asalto el edificio, atravesaron el césped con sus ametralladoras apuntando los empleados y gritando, a un lado, apártense cabrones, a un lado que ya viene el que manda y fueron a detenerse a los costados de las puertas de cristal blindado de la entrada. Luego les siguió un grupo de francotiradores y treparon ligeros por las escaleras y se apostaron en la azotea, mientras que otro grupo de la policía militar fue piso por piso con perros amaestrados buscando explosivos en los baños y debajo de los escritorios y no dieron ninguna explicación a los empleados, sólo les ordenaron que no salgan, y Sebastián le preguntó a juanito, qué es lo que pasa. y él dijo, es que va a venir el maricón del presidente y los perros quieren asegurarse que nadie quiere matar a ese hijueputa. Y Sebastián, ya veo que no te cae bien el presidente. y juanito, es que los comunistas me cogen de los huevos. Y Sebastián, pero él no es comunista. y juanito, sí es, yo lo he visto. Y Sebastián, y sabes a qué hora viene. Y juanito, a las seis en punto. Y Sebastián, cómo es que sabes tanto. y juanito, ahistá, yo sé todo y también sé que a ese cabrón su ministro de economía le da por el culo. Y Sebastián, pero su ministro es una mujer gorda. Y juanito, por eso mismo, es que esa gorda usa un pene de plástico. Y Sebastián, cómo es que sabes eso. Y juanito, es que lo leí en la revista de pancho Jaime. Y Sebastián, con razón. Y fue antes de las seis que Maruja mandó a llamar a Sebastián y le entregó una cámara fotográfica y un cuaderno y una grabadora y le dijo que debía escribir lo que ocurriría en el salón de eventos del edificio. y Sebastián le preguntó qué es lo que va a pasar. y Maruja, ay, el señor presidente de la república va a venir a darle un reconocimiento a esta revista y a mi trayectoria como directora y dará una charla y necesito que lo anotes todo, me mandas hoy mismo la reseña de lo que sucederá esta noche. y Sebastián, está bien. Y Maruja dijo, no me falles, debes tomarme las fotos cuando el presidente me abrace y me entregue la placa. y Sebastián, seguro. Y Maruja, no te aloques que veo que desde ahorita te estas alocando. Y Sebastián, estoy tranquilo. y Maruja, mas te vale que si haces algo mal, para mañana a esta hora estarás en la calle buscando qué comer.
trece
Sebastián no se atreve a entrar a la oficina de Maruja porque desde adentro escucha que gimen y Sebastián ya se imagina lo que está ocurriendo y por eso no quiere asomarse, se mantiene detrás de un pilar que tiene el retrato de un gato y Maruja tiene al abogado con los pantalones abajo y Sebastián quiere dar media vuelta y subirse al primer carro que pase por la orellana con la idea de no volver a la revista, pero los gemidos se detienen y Maruja percibe la presencia de alguien mas y pregunta al aire, quién está ahí. y el abogado habla, si nos estas espiando para chantajearnos, te meto una demanda y vas preso. Y Sebastián, recién acabo de llegar. y Maruja habla sin asomarse, para qué viniste. y Sebastián responde desde atrás del pilar, ya están resueltas las reseñas que me envió en la madrugada. y Maruja dijo y por qué no me las enviaste al e-mail, para acá sólo debes venir cuando te lo pido. y Sebastián, en el mensaje usted dice que los imprima y se los traiga a la oficina. y Maruja, pero debiste esperar a que te llamara. y Sebastián, lo siento, no volverá a ocurrir. y Maruja, no importa, déjalos allí, ya los veo mas tarde y más te vale que no tengan errores, ahora ándate. Sebastián deja las hojas en el suelo y se va aliviado sin decir nada, pero antes de entrar al ascensor aparece el abogado y le dice, esta noche no vas a poder ir a la u porque debes acompañarnos. Y Sebastián dijo, a dónde. Y el abogado dijo, ya lo sabrás. y Sebastián no dijo nada y cerró la puerta del ascensor y el abogado regresó a la oficina y cerró la puerta que era lo mismo que nada porque era de cristal y le preguntó a Maruja que estaba acostada sin sostén detrás del escritorio, en qué nos quedamos. y Maruja dijo vistiéndose, en que tú también ya te ibas.
doce
Son las doce de la noche y el hermano de Sebastián le pregunta, acaso no te vas a dormir. Sebastián responde, no, ya mismo, voy a terminar de hacer esto. y el hermano le dice, apaga esa pendejada que no me puedo dormir. Sebastián le dice, te jodiste porque no lo voy a apagar. y el hermano de Sebastián se levanta y quiere desconectarle la computadora, pero no puede porque Sebastián se levanta también y empiezan a pelear y el hermano termina yéndose a la cama y cubriéndose la cara con la almohada y cinco minutos después ya está roncado, en ese momento Sebastián empieza escribir el último informe de las 6 gigas que le envió Maruja y baja las escaleras la mamá de Sebastián y se queja que la luz esta muy cara. y Sebastián, esta bien. y ella, va a salir un planillón a fin de mes por tu culpa. Y Sebastián, está bien. y ella, el Internet consume bastante teléfono. y Sebastián, está bien. y ella, no quiero tener problemas con los del teléfono. y Sebastián, qué desgracia, van a venir los policías a meterla presa porque ha salido muy caro el teléfono. Y ella dijo, no me hables así que soy tu madre. Y Sebastián, es que no ve que estoy trabajando. y ella, qué hiciste todo el día que traes trabajo a la casa y, Sebastián dijo, me la pasé pajareando todo día, por qué no se va a dormir y me deja en paz, yo ya estoy cansado y aparte de eso tengo que aguantármela, ni a un particular le haría tanto problema, apuesto que si viniera el vecino a las dos de la madrugada a pedirle prestado el teléfono, bien contenta le presta, yo no sé por qué sólo a mi me joden. y la mamá de Sebastián sube las escaleras enojada y Sebastián termina de hacer su informe plagado de errores y vacíos y poco le importa porque está cansado y disgustado, a la verga, que se vaya a la mierda esta pendejada de Maruja, piensa, y a la una y media de la madrugada presiona el botón send y apaga tranquilo la computadora, se baña, se cepilla los dientes, se acuesta y revisa su teléfono, no tiene mensajes y se queda dormido. Media hora después recibe en su teléfono un mensaje de Tamara y un e-mail de Maruja. Esa noche sueña que orli se mete a su casa y se roba la computadora y que su mamá lo echa de la casa a escobazos.
once
A la hora del receso se reunieron Sebastián, Tamara, el chino virolo y una chica de la que no sabían cómo se llamaba y la chica que no sabían cómo se llamaba colocó un bolso de lana sobre la mesa y sacó un mp4 de esos que son ordinarios, de esos que en el comercial de Tampico dicen que son copia y se puso los audífonos y dejó de prestar atención a los demás y Sebastián dijo que la tarea no es tan difícil. y Tamara dijo, sí, sólo debemos pensar en una nueva computadora. Y el chino virolo preguntó, cómo. y Tamara le devolvió la pregunta, acaso pasas durmiendo en clases. y el chino virolo dijo, sí. y Tamara, bueno qué se le va hacer y tú que opinas, le preguntó a la chica de los audífonos que no sabían cómo se llamaba y ella se sacó los audífonos y preguntó, qué cosa. Tamara dijo, tú qué crees que debemos hacer. y la chica de los audífonos, lo que ustedes hagan esta bien. y Tamara, te parece bien si me levanto y te quito ese mp4 cholo de mierda y lo echo a la calle. y la chica de los audífonos dijo a ver, quiero ver que lo intentes. y Sebastián se levantó, ya está bueno, apenas nos conocemos y vamos a pelearnos. y la chica de los audífonos, qué me reclamas a mí, si fue ésta que cojuda que se engoriló. Sebastián trató de calmarlas, está bueno, mas tarde pelean, pero ahora debemos cooperar. y el chino virolo preguntó, qué mismo es lo que debemos hacer. y Sebastián, la tarea es que debemos soñar lo imposible para hacer una supuesta computadora creada por la comunidad. y el chino virolo dijo, pero qué deber tan estúpido, cómo vamos hacer esa huevada. Sebastián dijo, sólo debemos pensar que somos diseñadores de hp y le pedimos consejos a la gente común cómo sería su computadora ideal. Y el chino virolo dijo, o sea, somos unos diseñadores bien Hijue-Putas. Sebastián dijo, eso mismo. y el chino virolo, me gustaría una computadora que sea como una grabadora de las antiguas con casetera y parlantes grandes a los costados. la chica de los audífonos, esa es la cojudez más grande que he escuchado, quién compraría esa basura. y el chino virolo continuó, y también me gustaría que le crezca pelo para cortarlo cada quince días. Y Tamara le dijo, entonces lo que necesitas es una operación de cambio de sexo. Y Sebastián le preguntó a Tamara, qué te gustaría que tuviera tu computadora ideal. y Tamara dijo, bueno, me gustaría que sea como una tableta y que tenga botones táctiles como el del i-phone. Sebastián lo anotó en su cuaderno y luego le preguntó a la chica de los audífonos, y ella dijo, no sé, que raye queso y traiga tampones y a ti cómo te gustaría que sea tu computadora. Sebastián respondió, que tuviera una batería como esas radios que se usan en la guerra que le das vuelta a la manivela y se recarga la batería. Tamara dijo, sí y que también sirva para cortar el césped y que te lleve al trabajo. la chica de los audífonos dijo, y que el teclado sea a prueba de agua y que la pantalla también sea aprueba de agua y que flote y que resista a los golpes. y estuvieron así diciendo muchas idioteces hasta que se terminó el recreo, Sebastián revisó la hoja y tenía 45 ideas diferentes para diseñar la computadora ideal, luego colgaron las propuestas en el foro de yahoo, el resultado fue, que preparase café con 32, que sirviera de waflera 52 y que funcionara para ciber sexo con 12 245 245 votos.
diez
Tamara estaba en una de las mesas del bar de la universidad y con ella orli. Sebastián dijo, hola qué tal. y Tamara dijo, hola. y orli dijo, qué fue muchacho, cómo andas. y Sebastián, bien, bien y cómo así por acá. y orli, viendo que mi hembrichi se porte bien. y Sebastián, ya veo que ayer la estabas castigando, parece que se había portado mal. y orli, no, ayer la estaba premiando, yo la castigo de otra manera. y Sebastián preguntó, cómo. y orli, eso no te importa, muchacho, eso es para adúlteros. Y Sebastián, ah, ya tú eres muy bacán. Y orli dijo, sí, hago lo que puedo, ayer sólo le estaba demostrando quien manda. y orli era un tipo de casi unos cuarenta años con la piel curtida por el sol y los ojos de bebedor habitual y supuso que orli debía estar casado o por lo menos comprometido o cuando menos, por su edad, debería tener hijos de la edad de Tamara con alguna otra mujer y que Tamara era simplemente la otra chica para pasar el tiempo. trató de verle algún anillo en los dedos, pero de los que traía ninguno parecía de bodas y mas bien sintió asco de sus uñas completamente apolilladas por los hongos y su tatuaje de niño divino que le salía por la manga de la camisa y Sebastián pensó, qué puerca ha sido esta Tamara que tiene que aventarse a este cholazo impresentable que seguramente debe ser de la banda de asaltantes de su papá y el niño divino tatuado les protege de las balas como la virgen a los sicarios colombianos. y Sebastián dijo, entonces qué hacemos. y Tamara, la tarea pues, para eso es que vinimos. y Sebastián sacó el cuaderno y comenzó a leer lo que había adelantado camino a la universidad en el bus y orli dijo, muy mal eso no nos sirve. y Sebastián le preguntó, cómo así, también estas en nuestro curso. y orli le dijo que no, pero no soy un ignorante, también estudié periodismo. y Sebastián pensó, pues parece que lo único que has estudiado son los fondos de las botellas de patito seco, te me pareces al personaje del compadre ignorante del programa, mi recinto, con el respeto que le debo porque ese señor por lo menos es gracioso, al menos cuando recita ignorancia no me ignores. y Sebastián dijo, ah ya, sabes bastante de periodismo. y orli, sí, acaso no se nota. y Sebastián le preguntó, a qué te dedicas. y orli le dijo, soy locutor de deportes en radio caravana. y Sebastián pensó, ah, si es una radio tan piojosa e impresentable como tú, cabrón. y permanecieron bastante tensos la media hora que estuvieron juntos y resolvieron que la tarea se la dividirían en tres turnos con el chino gordo al que le decía buena vista y en el curso ya le empezaban a llamar, mírame bonito. En eso sonó el timbre del inicio de clases y Sebastián preguntó, y desde hace cuánto tiempo se conocen. y orli dijo, cinco años. a Sebastián le pareció extraño porque Tamara aparentaba ser una muchacha muy joven, más joven aún que Sebastián que ya era repetidor viejo de año y había rodado por la facultad de ingeniería de la universidad estatal y lo botaron sin lograr terminar el segundo semestre como perro con sarna hacía escasos dos años y Sebastián preguntó, cuántos años tienes. y orli preguntó, yo. y Sebastián dijo, no, quiero saber cuántos años tiene Tamara. y Tamara dijo, a ti qué te importa. y Sebastián, es sólo curiosidad. y orli, tiene 18 cumpliditos. y Sebastián, ya, ahora díganme cuándo se conocieron. y orli dijo, hace cinco años. y Sebastián, entonces se hicieron novios hace poco. y orli le contestó molesto, a qué vienen tantas preguntas, qué te crees, policía. y Sebastián, no, es sólo curiosidad. y orli dijo, ah ya, curiosidad, ahora cuéntame una de batman, yo creo que tú me quieres encamar huevadas con los viejos de ella. y Sebastián, qué tiene de malo saber cuándo se hicieron novios. y Tamara contestó, nos hicimos novios a la semana de conocernos. Sebastián pensó con que éste cabrón puede irse preso porque aparte de asaltabancos es asaltacunas. Y Sebastián comentó, mas o menos cuando tenías trece años. y Tamara impresionada, guau, sabes restar, me sorprendes. y Sebastián le preguntó a orli, cuántos años tienes. y él molesto, 38. y Sebastián, ah, ya y qué piensa tus padres. y orli, mis padres viven en boliche y la quieren a Tamara. y Sebastián, no, yo digo qué dicen tus padres, Tamara. Ye ella dijo, ellos no saben nada, acaso piensas contarle a mi papá todo cuando venga a recogerme esta noche. Y orli, si te pasas de sabido te la ves conmigo. y Sebastián, no, sólo era curiosidad. y orli, ah, ya cuidado, mucha curiosidad contigo, cuidado con arrimártele a mi hembrita que ella es sólo mía, y entonces empezaron a besarse y Sebastián miró disgustado para otro lado y reconoció a uno de los chicos de la noche anterior que en ese momento empezó a grabar desde la otra mesa el beso con su teléfono celular.
nueve
Sebastián subía las escaleras pensando y estoy aquí en este contenedor de basura haciéndome una carrera, en esta carrera de ratas por conseguir un poco de dinero. marcó el número de Tamara desde el teléfono de Maruja que tenía un montón de foquitos que se prenden y se apagan y escuchó varias veces el tono de espera y cuando decepcionado iba a colgar escuchó la voz de conejo asustado de Tamara que le decía, hola. Hola, cómo estas. Bien. Te pedí que me llamaras a la hora que te mandé el mensaje. A esa hora estaba durmiendo, qué tiene que te llame a esta hora. Este no es el mejor momento. Por qué. Porque no, y ya. Y qué es ese ruido que se escucha. No es nada. Pero si se escucha fuerte, parecen gritos. No es nada, es mi papá que está jugando pelota afuera. Y cómo es que juega pelota a esta hora. Él es así, hace lo que se le antoja. Y qué ocurrió. Nada, sólo que unos señores de una camioneta se han bajado y empezaron a pelear con mi papá. Y por qué. Porque tiene la calle cerrada con unos arcos. Ya y qué pasó. Él empezó a disparar la pistola. Y tu papá tiene pistola. Sí, tiene como diez. Y por qué tantas. Porque es un asaltabancos, qué tal. No te lo creo. Si no las tuviera no escucharías ese escándalo. Bueno. Mira debemos reunimos hoy una hora antes que empiecen las clases. No puedo, a esa hora todavía estoy aquí. En la revista industrias. Sí, cómo lo sabes. Porque lo dijiste ayer en clases. Ah. Ya y qué tal te va. Horrible, me tratan como al conserje. Pues no te dejes pisar el poncho. Eso intento. Bueno, entonces empieza por salir una hora antes. Es que no puedo, recién este es mi segundo día de trabajo, apenas empecé ayer y no puedo andar pidiendo permisos. Ah, bueno, entonces allá tu. Mejor quedémonos tarde en la u esta noche. No puedo. Por qué. Mi papa me viene a ver. Y qué tiene. A él no le gusta que me quede. Entonces dile que vas hacer una tarea con unos amigos de la u. No se puede, se pone como loco, ya lo escuchaste. Entonces ahora es a ti que te pisan el poncho. No, no es eso, yo puedo darme mis escapadas. Entonces hoy date una escapada. No voy a desperdiciar una escapada pasándola contigo. Y qué hacemos. Debemos hacer lo que yo digo. Sí, te vas a escapar del castillo del dragón como la princesa fiona. Sí y tengo mi sherk. Ya, el chico que ayer te metía la mano dentro de la blusa. Bueno, sí, ese, no seas sapo. Para no ver lo que tu novio te hizo ayer tendría que ser ciego. Entonces en qué quedamos. Tú sale primero y demuéstrame que eres tan valiente como hablas. No, las mujeres primero. Cobarde. Ok, veré que puedo hacer pero no prometo nada, ya. Ok. Y Sebastián colgó y bajó a redacción y le preguntó a la chica de redacción dónde estaba Maruja y ella le respondió que hoy no viene porque es martes, su día libre. Y Sebastián dijo, entonces qué voy hacer. Y la recepcionista dijo, allá hay un trapeador y un balde, qué tal si empiezas por el mezanine. Y Sebastián, cómo. y la recepcionista, no, nada, simplemente no hagas nada, entra al salón de capacitación que tiene computadoras con internet y trata de estorbar lo menos posible, pero ándate ya, ésta no es área para empleados, sino para clientes. Y Sebastián, está bien. Y Sebastián ingresó al salón de líderes de la revista y trató de abrir el vínculo del Internet explorer, pero no había señal. Sebastián buscó a juanito el limpia pisos y él le dijo que de esas cosas no sabe nada, que seguro sabe el abogado de la empresa y Sebastián le preguntó dónde podía encontrarlo, y el limpia pisos le dijo, más tarde viene. Y Sebastián trató de perder el tiempo leyendo algunas ediciones pasadas de la revista y ya empezaba a dormirse cuando entró como una locomotora el abogado y Sebastián se le acercó corriendo, pero el tipo lo dejó atrás entrando rápidamente a su oficina y dando un sonoro portazo. Al rato salió y Sebastián se presentó y le dijo que era el nuevo empleado y el abogado lo escuchaba sin mirarlo y Sebastián pensaba qué se ha creído este cholo amayorado y cuando terminó de explicarle que no había Internet en todo el edificio el abogado entró a su despacho sin decir nada y regresó cinco minutos después y lo único que dijo mientras me metía al ascensor fue, ya está. Y Sebastián entró al salón de líderes y se sentó frente a la primera computadora que vio, abrió el Internet Explorer, digitó su cuenta del correo y la clave y apareció en la bandeja de entrada 6 gigas en tareas que Maruja le había pedido que descargara y un mensaje, Magali ya me comentó que su mayor preocupación es que no tiene con qué perder el tiempo, no se preocupe, acá tiene bastante para entretenerse.
lunes, 3 de noviembre de 2008
ocho
sebastián dio un salto de la cama y todavía dormido caminó lo más rápido que pudo y sentía que los intestinos se le revolvían por dentro y apretó la mano izquierda contra su trasero lo más que pudo y así logró llegar a la puerta del baño, pero cuando llegó a la puerta no pudo abrirla porque estaba cerrada desde adentro y sebastián dijo, abre rápido la puerta que ya me hago y el hermano le respondió, no jodas. y sebastián, muévete que ya me cago. y él, cágate, pues. y sebastián tuvo que subir las escaleras hasta llegar al cuarto de su mamá y cuando llegó a la puerta del baño también estaba cerrada y sebastián preguntó, quién está allí y la mamá le respondió yo, y sebastián le dijo, apúrese. y ella dijo, no, voy a demorarme y sebastián tuvo que bajar sintiendo que los intestinos se le iban a salir por la boca y volvió a golpear la puerta y el hermano le dijo, no jodas, aguántate, y sebastián tuvo que sentarse en piso y esperó cinco minutos y cuando salió el hermano le dijo no te hagas ilusiones que se ha ido el agua y allí quedó una bomba y sebastián quiso entrar al baño pero un ramalazo de hediondez se lo impidió y tuvo que ir al patio por un balde y buscó agua, pero no la encontró así que terminó yendo a la casa de la vecina del chancho que siempre tenía agua cuando nadie tenía y la vecina del chancho le guió hacia donde había un tanque que recolectaba las aguas lluvias y sebastián sumergió el balde y emprendió el camino de regreso caminando apretado y le pareció que llevaba media hora caminando y ya empezaba a ver borroso cuando por fin pudo voltear el balde de agua en el sanitario, pero la pestilencia era tan intensa que sebastián tuvo que cubrirse la nariz con la camisa y se sentó y sintió el alivio inmediato. cuando por fin salió, sus hermanos ya iban a entrar en el carro, así que sebastián tuvo que terminar de desayunar en el asiento de atrás y cuando terminaba de colocarse los zapatos el carro recorría a toda velocidad en la 25 de julio, pero al llegar al centro, por la universidad estatal, hallaron un congestionamiento y el hermano de sebastián dijo, por la chucha que estos cabrones no pueden dejar pasar un día sin hacer bulla, y al hermana dijo, son los comunistas, y el hermano de sebastián dijo, si estos son comunistas yo soy astronauta, lo que estos amansa bolas quieren es plata del gobierno, y tardaron treinta minutos en cruzar. cuando pasaban vieron a un grupo de estudiantes de las juventudes revolucionarias comunistas de la universidad estatal que gritaban, el pueblo unido jamás será vencido, y el hermano les gritó, por la puta che guevaras maricones por qué no se van a acuba a que fidel les haga un hijo y dejan de joder acá, y uno de los manifestantes golpeó el capó y el hermano de sebastián se bajó al instante del carro y gritó, quien chucha me golpeó el carro, quién se quiere morir, cabrones y uno de ellos que traía una camisa roja con la imagen del che dijo, fui yo y qué chucha, y apenas terminó de decir eso y el hermano de sebastián se le abalanzó encima y comenzó a darle puñetazos en el piso y los otros comunistas empezaron a darle con las astas de las banderas, pero era inútil porque el hermano de sebastián no lo soltaba y tuvieron que bajarse sebastián y la hermana y agarraron al hermano que pataleaba y lo metieron a la fuerza en el carro y los manifestantes empezaron a lanzarles piedras y botellas vacías, entonces el hermano de sebastián dio un giro en u y les echó el carro encima y el grupo de comunistas se disolvió dando un salto y luego volvió a dar de retro pasando por el mismo lugar y uno de los manifestantes que estaba en el piso se arrastró para esquivar las llantas y el hermano de sebastián encaminó el vehículo hacia un espacio libre entre dos vehículos y preguntó, acaso maté a uno de esos cabrones y sebastián mirando para atrás dijo, parece que no. y el hermano, ah, entonces me va a tocar volver y sebastián le dijo, acaso estas loco, si matas a uno de esos cojudos te vas preso, y el hermano de sebastián dijo, no pasa nada esos perros no se mueren nunca y si mato a uno de esos, le hago un favor al país, hasta un monumento me hacen, y sebastián dijo, estas loco, cabrón. y el hermano dijo, bueno, para la próxima será, ya no te pongas a chillar y se encaminó por un carril en contravía y se trepó a una acera y derrapó para adelantarse a un auto que esperaba la luz verde y un minuto después ya estaban yendo por la avenida de las américas y pasaron por la publicidad de un teléfono celular entonces sebastián se acordó de revisar su teléfono y tenía un mensaje recibido de tamara mas o menos a la hora en que él se dio contra la pata de la silla que decía, llámame.
siete
empezó a llover cuando se bajó del bus y sebastián trató de caminar por la acera, pero la lluvia le caía igual porque las casas estaban construidas tan mezquinamente, sin un techo volado que el caminante no podía cubrirse del sol, ni la lluvia y sebastián trató de cubrirse con los cuadernos y miró la hora y eran las once en punto y para poder llegar a su casa tuvo que meterse en dos charcos de agua cuyo nivel le llegaba hasta las rodillas y cuando llegó a la casa estaba todo empapado y arrastraba en el zapato izquierdo una toalla sanitaria y desde afuera vio las luces apagadas y el televisor encendido en la sala y su hermano viendo el noticiero y cuando entró éste le dijo, cierra la puerta, cabezón, y sebastián puso la chapa, se dirigió a su cuarto, se puso ropa seca y la mojada la echó al tacho de la ropa sucia. merendó frente al televisor viendo las incidencias de la política nacional y luego apareció el cabrón del presidente y el hermano de sebastián dijo, si yo lo veo en la calle, le saco la gran chucha a este sopla bolas y que me meta preso a ver si es tan macho. luego se fue al baño y se baño y orinó por cinco minutos consecutivos, se cepilló los dientes y fue a su cama, se acostó y miró su teléfono, no había recibido ni un mensaje, ajustó la alarma a las siete en punto y se durmió sin pensar en nada, pero una hora después se despertó con el ruido de la lluvia y dio vueltas en la cama, pero luego sintió bastantes ganas de orinar, caminó por la oscuridad y al llegar a la sala escuchó a su madre que roncaba en su cuarto del piso de arriba, incluso dijo algo mientras dormía, pero no lo escuchó porque se dio en los dedos con la pata de una silla y sebastián pegó un grito y la mamá de sebastián despertándose asustada preguntó desde la cama, quién está ahí, y sebastián, yo. cuál, yo. yo mismo, yo. ah, recién llegas, acaso estas son horas de llegar. no, llegué hace rato cuando estaba durmiendo y ya no voy a decir nada porque no tengo ganas de hablar. entonces no vuelvas a venir a esta hora. no, ya le dije que llegué a las once. qué. nada, nada, ya duérmase. y sebastián no escuchó lo que le dijo porque había cerrado la puerta del baño y orinó y hacía frío y regresó caminando cojo hasta la cama, se cubrió de pies a cabeza con la sábana y se tapó la cabeza con la almohada para no escuchar nada y se volvió a dormir y no soñó y tampoco escuchó nada.
seis
el profesor les pidió que se pusieran de pie y dijeran su nombre y uno a uno se levantaron y dijeron su nombre y cuando le llegó el turno a sebastián el profesor le dijo, ahora díganos su nombre y sebastián dijo, sebastián torres. muy bien ahora dígame cómo se llama la muchacha que esta allá y que ya dijo su nombre. y sebastián no sabía cómo se llamaba y el profesor le dijo, muy mal, todo periodista debe tener memoria fotográfica, siéntese. y sebastián se sentó y trató de hacer con los dedos lo mismo que hacía cuando era chico, moviendo los pulgares para que el tiempo pase rápido y al término de hora y media fue el receso y todos salieron un poco mareados y sebastián fue a tomarse un tampico y se compró un sánduche de pollo con mayonesa y buscó un asiento en las bancas del bar y lo encontró junto a unos muchachos que tenían un semblante muy preocupado, parecían prepararse para un examen, pero luego se dio cuenta que sólo cambiaban videos en sus teléfonos y le ofrecieron a sebastián un video a sólo un dólar, flaco, no te lo pierdas que está barato y sebastián les preguntó por qué debería comprarlo y uno de los chicos le mostró y era uno de los chicos del grupo teniendo sexo con su novia en el cuarto de ella, pero cuado iba a la mitad sonó el timbre y sebastián tuvo que salir corriendo y mientras que el otro le decía quedándose atrás, oye flaco, no seas sabido y cáete con el dólar que igual lo viste, pero sebastián no le hizo caso y corrió hasta llegar al curso y se dio cuenta que aún le quedaba medio sánduche y medio tampico y él se los metió a la boca con un solo bocado porque sebastián nunca desobedecía los anuncios de advertencia y había un aviso grande con una mafalda educada y pixelada que decía, está prohibido ingresar alimentos, y todavía estaba masticando cuando la profesora le hizo el mismo ejercicio que hizo el profesor anterior que seguramente fue el mismo que le hicieron a él cuando llegó por primera vez a la escuela y luego al colegio y después a la universidad, y así se remonta el hábito hasta los tiempos más lejanos del tahuantinsuyo y los respectivos métodos para perder el tiempo incásico, y la profesora lo señaló y le dijo, usted, díganos su nombre, y sebastián quedó atragantado con el sánduche en la mitad del cogote y en vista de la impaciencia de la profesora sólo atinó a decir, gsjsdgndgd, y la profesora le dijo qué mal educado, primero coma, y sebastián se lo tragó como pudo y salió a la pizarra a escribir su nombre y les dijo a todos cuántos hermanos tiene, de qué colegio vino, en qué trabaja, los calzoncillos que tiene y las veces que se masturba y la profesora le dijo muy bien, regrese a su puesto y la primera tarea que tuvo sebastián fue la de presentar un trabajo grupal que debía buscarlo en internet y la tómbola del destino quiso que él fuera el líder del grupo que incluía al chino virolo que al escuchar su nombre lo saludó alegre con el pulgar y a tamara que parecía ensimismada y no puso atención cuando la mencionaron. y sebastián le hizo un guiño para que despertase y le pidió frente a toda la clase que le diera su número y tamara se lo dio y casi todos los chicos del curso lo anotaron porque tamara era casi la chica más linda del curso. pero luego, cuando ya salían de la última hora de clases, ella le pidió que no la llame, que mejor ella le iba a llamar para ponerse de acuerdo con la tarea, sólo le dijo eso, no mencionó el resto que consistía en que si recibía una llamada de algún chico cuando estaba con su novio, seguramente él la acuchillaba.
cinco
sebastián no sabía muy bien qué curso le tocaba porque era el primer día de clases y se le acercó a un guardia y le preguntó, dígame por favor dónde esta el primero b de periodismo y el tipo tan viejo que de lo único que podía matar a un ladrón es dándole lástima le devolvió la pregunta diciendo, cómo, y sebastián, le preguntó de nuevo que dónde esta el primero b. y el guardia, el primero b de qué. y sebastián, de periodismo, pues. y el guardia rascándose los piojos y el sobaco le pregunta al otro guardia que estaba cerca, oye, sabes dónde esta el primero b, y el otro guardia le pregunta, el primero b de qué, y el viejo, por la puta, el primero b de periodismo, no seas huevón que bien estas escuchando lo que decimos acá, y el otro guardia, ah, ya, de periodismo, muchacho, debes subir al edificio que esta allá cruzando el patio hasta el tercer piso luego vas a mano izquierda y luego la derecha y es la tercera puerta de mano izquierda y apúrate que ya mismo tocan el timbre y te cierran la puerta, y sebastián, muchas gracias señor y sebastián se echa a correr con el montón de gente que está tan desorientada como él y caminan tropezándose torpemente y le parece que en el camino encuentra a un chino gordo y virolo que conoció en el colegio y que le decían buena vista, y una flaca con cara de fumona loca que se lo queda mirado y sebastián no se da cuenta que la flaca con cara de fumona lo sigue hasta llegar al edificio que le dijo el guardia, corre por las escaleras hasta el tercer piso, luego camina rápido por el corredor a mano izquierda y después a la derecha hasta llegar a la tercera puerta y detrás caminando sonoramente como caballo con espolones se detiene la flaca que tiene cara de fumona loca y sebastián le dice, hola tú también estas en periodismo y la flaca que se lo queda viendo con cara de querer darle una mordida le dice, no esta es la facultad de derecho, la mierda de periodismo está cruzando el patio y entrando por la entrada de rejas y luego subes las escaleras hasta llegar al cuarto piso y es el primer año es el curso que está junto al baño, y sebastián le preguntó cómo es que sabes que estoy en primer año, y ella le responde, por tu cara de perro perdido, y sebastián le dijo yéndose, gracias, cuando lo que en realidad habría querido decir, bueno yo tengo cara de perro perdido, pero peor tú que tienes cara de vieja fumona loca con los dientes amarillos y pensaba eso mientras corría a toda velocidad con un grupo de muchachos entre los que corrían una tal tamara seguida de su novio que se llamaba orli que la había traído en un carro viejo y cochambroso en el que él mismo había pintado en el parabrisas posterior un sapo y una leyenda que decía, sufres cuando me vez y unos stikers pegados en las puertas que decían tuning car 2008 y desde penipe con amor y en el capó una pelota mal dibujada que decía barcelona tu marido aunque sufras. y era orly que le traía los cuadernos a tamara y la dejó en la puerta del curso con un sonoro beso y lo que mas le impactó a sebastián fue el espectáculo del enano de circo huachafo besando a una muchacha que bien podría ser su hija, pero de seguro no lo era porque el muy abusivo le estaba metiendo la mano por debajo de la blusa sin importarle la cantidad de gente que habían dejado de correr para verlos dándose ese beso demente, entre ellos el profesor que también venía atrasado y también tenía un carro pero un poco más nuevo y traía pintado en el maletero el escudo del emelec y un stiker que le permitía ingresar al parqueo preferencial en el patio de la facultad que decía, miembro del honorable profesorado de la universidad laica vicente rocafuerte de la ciudad de guayaquil y sebastián, mientras se besaban orly y tamara, le oyó decir al chino gordo que además era virolo y desde hace tiempos le decían buena vista y mírame bonito, sólo falta que se le mee encima para dejarla marcada como los perros le mean a los árboles para que nadie se le acerque.
sábado, 1 de noviembre de 2008
cuatro
Sebastián cruzaba corriendo la avenida orellana y un carro paró en seco rechinando las llantas y el conductor le gritó asomando la cabeza qué chucha te pasa cachudo que te quieres morir, pero Sebastián no se paró a responderle porque el bus de la maranatha línea 158 ya se iba torpedeando en sentido norte sur y Sebastián golpeó las latas del bus y gritó, pare chofe, pare, y el bus se detuvo allí, en media calle y provocó que la hilera de vehículos que venían atrás parasen en seco y Sebastián cruzó rodeando el bus frente a las protestas generalizadas donde le mentaban a la madre y Sebastián se agarró al vuelo de los tubos del estribo de la puerta y el bus arrancó exhalando una nube de hollín que cubrió a buena parte de la hilera de carros que también emprendieron la marcha y Sebastián buscó un puesto en el bus repleto, pero tuvo que conformarse con quedarse donde el ballenato pegara menos fuerte y se abrió paso entre los empleados que al igual que él viajaban ensardinados y se quedó junto a una chica bastante linda que despedía un aroma muy tenue y dulce, y Sebastián miró a la muchacha que distraída también miraba pasar los letreros en la calle y Sebastián pensaba en acribillar a la muchacha con miles de preguntas y bromas, pero no se le ocurría qué y volteó decepcionado la mirada hacia un stiker bastante grande pegado sobre el tablero del conductor que tenía la imagen de condorito y que decía, oiga, señora, si su hija está llorando es porque está enamorada del chofer y sebastián fue incapaz de preguntarle algo la muchacha que tenía a escasos cinco centímetros y cuando llegaron al paradero de la universidad la mitad de los pasajeros se desembarcaron y Sebastián entre ellos trató de buscar en el tumulto a la muchacha pero sólo la encontró dentro del bus cuando alzó la mirada y la muchacha estaba sentada junto a la ventana y hasta le parecía que ella lo miraba y cuando el bus se alejaba tuvo la impresión que ella le sonreía y en verdad fue así porque esa noche la muchacha se durmió pensando en Sebastián y se le ocurrió que en el sueño le decía, hola, soy pedro, el escamoso.
tres
y al poco rato que sebastián tenía aplanado el culo en uno de los módulos de computación del salón de líderes de la revista industrias, entró juanito el limpia pisos con su olor que enloquecía a los perros y le producía nauseas a los recolectores de basura y cuando lo vio a sebastián, le dijo, buenos días de nuevo niño y sebastián le dijo que muy buenos días, cómo anda usted y yo estoy muy bien gracias el que parece que no esta tan bien es usted que tiene cara de acontecido, cara de que se le hubiera muerto un familiar ahorcado y encima alguien le hubiese mentado la soga en su casa y sebastián dijo, sí es que hace poco vi a la jefa maruja y juanito se rió y le dijo no le tenga miedo niño que esa vieja así mismo es, es que sólo anda caliente y no tiene un machacante quele ajuste las tuercas y la ponga contenta y sebastián se rió y dijo, ya, y el viejo dijo, no me cree y sebastián dijo, así es, no le creo y el viejo dijo yo estoy al día en todo y vi cómo lo trato maruja y no hay derecho, le dio peor que a entenado, siempre se le va encima al mas tonto y no crea que le digo que pienso que usted es un tonto, pero si deja que ella lo siga tratando así lo va a traer de su puerquito y sebastián dijo no se preocupe lo tendré en cuenta y el viejo empezó a trapear y todo el salón quedó lleno de la pestilencia y sebastián tuvo que salir a tomar aire a la recepción y allí encontró a la chica de diagramación que estaba encerrada en una pecera diminuta y cuando la chica de diagramación se volteó a mirarlo él le hizo un gesto tímido con la mano y ella lo ignoró y volvió a encorvarse sobre la computadora. luego sebastián caminó hacia donde la chica de recepción que dormitaba detrás del buró y una gota suspendida de un hilo de baba iba a caer sobre unas hojas y sin hacer ruido sebastián cogió una revista que estaba sobre otras mas y en se instante una gota de saliva cayó sin que nadie se de cuenta sobre un reporte dirigido a maruja y sebastián hojeó la revista y le bastó dos minutos para darse cuenta que era una revista bastante aburrida y huevona. cuando el viejo por fin salió sebastián pudo entrar y encendió el aire acondicionado para disipar un poco el olor y terminó de hacer los informes que le había encomendado maruja y cuando iba al ascensor le temblaban las patas y quiso que maruja no estuviera y que ya se hubiera ido como efectivamente sucedió porque ya no la encontró en su despacho y sebastián se sintió enormemente aliviado y se dejó caer rendido sobre uno de los muebles más amplios de la oficina, uno que era como de color ocre con los bordes redondeados como la chica de recepción y se quedó dormido completamente ajeno a que apenas doce horas antes, allí mismo, se revolcaron maruja y el abogado de la revista y maruja le decía ay papito, ay papito, qué bien me lo haces y el abogado no le decía nada porque los gritos de maruja le aturdían y a cada instante miraba asustado la cámara de vigilancia de la esquina, aquella que detecta hasta los suspiros de los espíritus, y se preguntaba si acaso podrían utilizar la grabación para chantajearlo y acusarlo con su familia como le había ocurrido a un amigo suyo con maruja precisamente en ese mismo sillón donde sebastián dormitaba las horas que no había podido la noche anterior y soñaba que era una gato verde que volaba como una bala dando chillidos de chancho.
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