jueves, 6 de noviembre de 2008

quince

Maruja estaba sentada en primera fila y el presidente a escasos tres metros dando golpecitos al micrófono. y el presidente pregunta, oigan, compañeritos, sí sirve el micrófono. y alguien le sopla desde atrás que sí y empezó el presidente hablando de lo divino y lo terreno, de lo que comió y de lo que se bebió, de su corte de cabello y Maruja lo miraba extasiada y Sebastián lanza algunas fotografías y enciende su grabadora y ya se quedaba dormido, pero lo despierta el ruido de las personas que aplauden cuando el presidente deja de hablar. el presidente da un sorbo de agua y se queda callado porque ya no sabe qué mas decir y luego de una prolongada pausa se pone a contar acerca del funcionamiento de sus intestinos que parece que es lo único que está bajo control en el país y relata que el último sábado fue llevado a la inauguración del puente de bahía de Caráquez, que a uno lo lleva de aquí para allá y de allá para acá, y que le iban a conceder la oportunidad de colocar la última loseta de la pista de rodadura y el presidente pregunta al público, saben qué fue lo que ocurrió después, saben qué fue lo peor de todo. y Maruja gritó casi extasiada, qué, qué le pasó. y el presidente la escucha y responde mirándola, yo andaba ese día con un cólico fuerte, comadre, en la mañana me había comido una guatita y un encebollado que creo me cayeron mal, o sea tenía diarrea. y el público estalló en aplausos y gritos y las cámaras de televisión enfocaron su rostro sonriente y Sebastián salió de su letargo y anotó en el cuadernito lo que dijo el presidente. Y el presidente continuó, y no se dejen engañar ecuatorianos que yo soy una persona como cualquiera y a veces a la gente se le olvida eso. Y es que parecía que él mismo lo olvidaba, porque luego el presidente dijo, bueno, yo me monto en esa maquinita que es como un tractorcito que suena como una matraca y el sudor me tapa los ojos y no podía ver muy bien dónde colocaba la loseta porque las manos me sudaban y es que me corría un sudor frío y yo apretando y apretando allí abajo como un asterisco y miro la cámara que me enfoca y me acuerdo que estoy en cadena nacional, porque a alguien se le ocurrió transmitir por cadena nacional la inauguración del puente más largo del país que ningún otro gobierno neoliberal lo ha hecho nunca, y yo estaba con la loseta y la loseta se me tambalea y golpeaba allí y golpeaba allá y la maquinita golpeaba, pum pum pum, y yo pariendo, porque estaba pariendo, compañeritos, y por fin suelto la loseta y cae compactada en el piso y yo me salgo caminando apretadito como el popular marchista jefferson Pérez, porque estábamos en la mitad del puente, imagínense ecuatorianos, uno en esas condiciones fisiológicas en mitad de un puente. y Sebastián se ríe y sabe que si no estuviera transmitiéndose a nivel nacional el discurso presidencial, nadie le creería lo que escuchó en un auditorio repleto por todos los empresarios más importantes del país, nadie le creería que el presidente dijo que tenía diarrea el sábado pasado y el presidente continúa contando de todos los obstáculos que tuvo que sortear y que llegó apretando al trailer donde los ingenieros tienen sus oficinas equipadas con amplios y salvadores sanitarios y no pudo abrir la puerta porque estaba con doble candado y no encontró a nadie que supiera dónde estaban las llaves y no le quedó otra alternativa que encaminarse lejos de la prensa, corrió por un caminito de tierra y allí encontró unas matitas y él pudo por fin desfogar detrás de esos arbustos toda su materia fecal socialista, bolivariana, alfarista y soberana, y después, cuando volvió, la prensa lo esperaba y la cámara había quedado en stand by esperando que termine su cadena presidencial y retomó el micrófono y humilló y denigró a los contratistas y a los ingenieros brasileños que se llevan las llaves de sus remolques y no dejan un baño disponible para emergencias y los acusó de ser fuente inagotable de problemas, de sindicalistas con sueldos dorados y dijo que el peor enemigo de la revolución son las costumbres del régimen anterior. Y así terminó la noche explicando por qué fue que terminó unilateralmente el contrato con la constructora brasileña odebrech, lo hacía desinteresadamente para resguardar la soberanía nacional, como un giro inesperado para no pagar por la obra efectuada porque ninguna potencia extranjera viene a este país a pisotear a la patria y quedaron en you tube sus quince minutos acerca de la revolución intestinal bajo la etiqueta, anécdotas del presidente: diarrea en cadena nacional.

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