lunes, 3 de noviembre de 2008

seis

el profesor les pidió que se pusieran de pie y dijeran su nombre y uno a uno se levantaron y dijeron su nombre y cuando le llegó el turno a sebastián el profesor le dijo, ahora díganos su nombre y sebastián dijo, sebastián torres. muy bien ahora dígame cómo se llama la muchacha que esta allá y que ya dijo su nombre. y sebastián no sabía cómo se llamaba y el profesor le dijo, muy mal, todo periodista debe tener memoria fotográfica, siéntese. y sebastián se sentó y trató de hacer con los dedos lo mismo que hacía cuando era chico, moviendo los pulgares para que el tiempo pase rápido y al término de hora y media fue el receso y todos salieron un poco mareados y sebastián fue a tomarse un tampico y se compró un sánduche de pollo con mayonesa y buscó un asiento en las bancas del bar y lo encontró junto a unos muchachos que tenían un semblante muy preocupado, parecían prepararse para un examen, pero luego se dio cuenta que sólo cambiaban videos en sus teléfonos y le ofrecieron a sebastián un video a sólo un dólar, flaco, no te lo pierdas que está barato y sebastián les preguntó por qué debería comprarlo y uno de los chicos le mostró y era uno de los chicos del grupo teniendo sexo con su novia en el cuarto de ella, pero cuado iba a la mitad sonó el timbre y sebastián tuvo que salir corriendo y mientras que el otro le decía quedándose atrás, oye flaco, no seas sabido y cáete con el dólar que igual lo viste, pero sebastián no le hizo caso y corrió hasta llegar al curso y se dio cuenta que aún le quedaba medio sánduche y medio tampico y él se los metió a la boca con un solo bocado porque sebastián nunca desobedecía los anuncios de advertencia y había un aviso grande con una mafalda educada y pixelada que decía, está prohibido ingresar alimentos, y todavía estaba masticando cuando la profesora le hizo el mismo ejercicio que hizo el profesor anterior que seguramente fue el mismo que le hicieron a él cuando llegó por primera vez a la escuela y luego al colegio y después a la universidad, y así se remonta el hábito hasta los tiempos más lejanos del tahuantinsuyo y los respectivos métodos para perder el tiempo incásico, y la profesora lo señaló y le dijo, usted, díganos su nombre, y sebastián quedó atragantado con el sánduche en la mitad del cogote y en vista de la impaciencia de la profesora sólo atinó a decir, gsjsdgndgd, y la profesora le dijo qué mal educado, primero coma, y sebastián se lo tragó como pudo y salió a la pizarra a escribir su nombre y les dijo a todos cuántos hermanos tiene, de qué colegio vino, en qué trabaja, los calzoncillos que tiene y las veces que se masturba y la profesora le dijo muy bien, regrese a su puesto y la primera tarea que tuvo sebastián fue la de presentar un trabajo grupal que debía buscarlo en internet y la tómbola del destino quiso que él fuera el líder del grupo que incluía al chino virolo que al escuchar su nombre lo saludó alegre con el pulgar y a tamara que parecía ensimismada y no puso atención cuando la mencionaron. y sebastián le hizo un guiño para que despertase y le pidió frente a toda la clase que le diera su número y tamara se lo dio y casi todos los chicos del curso lo anotaron porque tamara era casi la chica más linda del curso. pero luego, cuando ya salían de la última hora de clases, ella le pidió que no la llame, que mejor ella le iba a llamar para ponerse de acuerdo con la tarea, sólo le dijo eso, no mencionó el resto que consistía en que si recibía una llamada de algún chico cuando estaba con su novio, seguramente él la acuchillaba.

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