lunes, 3 de noviembre de 2008

ocho

sebastián dio un salto de la cama y todavía dormido caminó lo más rápido que pudo y sentía que los intestinos se le revolvían por dentro y apretó la mano izquierda contra su trasero lo más que pudo y así logró llegar a la puerta del baño, pero cuando llegó a la puerta no pudo abrirla porque estaba cerrada desde adentro y sebastián dijo, abre rápido la puerta que ya me hago y el hermano le respondió, no jodas. y sebastián, muévete que ya me cago. y él, cágate, pues. y sebastián tuvo que subir las escaleras hasta llegar al cuarto de su mamá y cuando llegó a la puerta del baño también estaba cerrada y sebastián preguntó, quién está allí y la mamá le respondió yo, y sebastián le dijo, apúrese. y ella dijo, no, voy a demorarme y sebastián tuvo que bajar sintiendo que los intestinos se le iban a salir por la boca y volvió a golpear la puerta y el hermano le dijo, no jodas, aguántate, y sebastián tuvo que sentarse en piso y esperó cinco minutos y cuando salió el hermano le dijo no te hagas ilusiones que se ha ido el agua y allí quedó una bomba y sebastián quiso entrar al baño pero un ramalazo de hediondez se lo impidió y tuvo que ir al patio por un balde y buscó agua, pero no la encontró así que terminó yendo a la casa de la vecina del chancho que siempre tenía agua cuando nadie tenía y la vecina del chancho le guió hacia donde había un tanque que recolectaba las aguas lluvias y sebastián sumergió el balde y emprendió el camino de regreso caminando apretado y le pareció que llevaba media hora caminando y ya empezaba a ver borroso cuando por fin pudo voltear el balde de agua en el sanitario, pero la pestilencia era tan intensa que sebastián tuvo que cubrirse la nariz con la camisa y se sentó y sintió el alivio inmediato. cuando por fin salió, sus hermanos ya iban a entrar en el carro, así que sebastián tuvo que terminar de desayunar en el asiento de atrás y cuando terminaba de colocarse los zapatos el carro recorría a toda velocidad en la 25 de julio, pero al llegar al centro, por la universidad estatal, hallaron un congestionamiento y el hermano de sebastián dijo, por la chucha que estos cabrones no pueden dejar pasar un día sin hacer bulla, y al hermana dijo, son los comunistas, y el hermano de sebastián dijo, si estos son comunistas yo soy astronauta, lo que estos amansa bolas quieren es plata del gobierno, y tardaron treinta minutos en cruzar. cuando pasaban vieron a un grupo de estudiantes de las juventudes revolucionarias comunistas de la universidad estatal que gritaban, el pueblo unido jamás será vencido, y el hermano les gritó, por la puta che guevaras maricones por qué no se van a acuba a que fidel les haga un hijo y dejan de joder acá, y uno de los manifestantes golpeó el capó y el hermano de sebastián se bajó al instante del carro y gritó, quien chucha me golpeó el carro, quién se quiere morir, cabrones y uno de ellos que traía una camisa roja con la imagen del che dijo, fui yo y qué chucha, y apenas terminó de decir eso y el hermano de sebastián se le abalanzó encima y comenzó a darle puñetazos en el piso y los otros comunistas empezaron a darle con las astas de las banderas, pero era inútil porque el hermano de sebastián no lo soltaba y tuvieron que bajarse sebastián y la hermana y agarraron al hermano que pataleaba y lo metieron a la fuerza en el carro y los manifestantes empezaron a lanzarles piedras y botellas vacías, entonces el hermano de sebastián dio un giro en u y les echó el carro encima y el grupo de comunistas se disolvió dando un salto y luego volvió a dar de retro pasando por el mismo lugar y uno de los manifestantes que estaba en el piso se arrastró para esquivar las llantas y el hermano de sebastián encaminó el vehículo hacia un espacio libre entre dos vehículos y preguntó, acaso maté a uno de esos cabrones y sebastián mirando para atrás dijo, parece que no. y el hermano, ah, entonces me va a tocar volver y sebastián le dijo, acaso estas loco, si matas a uno de esos cojudos te vas preso, y el hermano de sebastián dijo, no pasa nada esos perros no se mueren nunca y si mato a uno de esos, le hago un favor al país, hasta un monumento me hacen, y sebastián dijo, estas loco, cabrón. y el hermano dijo, bueno, para la próxima será, ya no te pongas a chillar y se encaminó por un carril en contravía y se trepó a una acera y derrapó para adelantarse a un auto que esperaba la luz verde y un minuto después ya estaban yendo por la avenida de las américas y pasaron por la publicidad de un teléfono celular entonces sebastián se acordó de revisar su teléfono y tenía un mensaje recibido de tamara mas o menos a la hora en que él se dio contra la pata de la silla que decía, llámame.

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