sábado, 8 de noviembre de 2008

dieciséis

Son las doce de la noche y Sebastián está que se caga del frío y del miedo porque ya no hay nadie en la calle y porque la puta de Maruja fue a meterse a un motel con el impotente del abogado y fue incapaz de dejarme por lo menos en el centro donde pasan los buses y estaría acompañado de los estudiantes de la estatal que a esta hora salen los pobres sabiendo menos que cuando entraron porque los maestros son unos alcohólicos perdidos y las pocas veces que están sobrios tratan de extorsionar a las estudiantes con favores sexuales a cambio de buenas notas y a veces, cuando pueden pensar, sólo piensan en adoctrinar a los estudiantes en el comunismo, pero si acaso algún despistado les cree y alguna vez osa llevar en la calle una camisa del che Guevara lo hace con la idea equivocada de que el guerrillero es una especie de pacífico robin hood latinoamericano y los pobres tan vagos como sus maestros no han buscado ni siquiera en Internet los ideales del guerrillero, pues una persona mas o menos instruida detestaría la ideología de alcanzar la justicia por medio del los fusiles y dando tiros revolucionarios y paredones, y Sebastián camina por la acera oscura y los autos que pasan le pitan y le encienden las luces pidiéndole que se suba, pero Sebastián no tiene ni un duro para pagar la carrera y así sigue caminando hasta llegar a la avenida Machala y por fin logra ver a un bus de la floresta 57-2 y se sube al vuelo y busca un asiento al tiempo que tres pandilleros también se trepan y atemorizan a los cuatro pasajeros que viajan con Sebastián para que les haga la caridad de comprarle unos caramelos con el condicionante que de lo contrario se verán en la obligación de robarles y acuchillarles porque ya lo han hecho y poco les importa hacerlo de nuevo y si no lo hacen no es por falta de ganas porque la gente es necia y a veces se lo ganan, sino porque recién han salido de la penitenciaría del litoral y no quieren volver por lo menos lo que resta de la semana y porque la mamá de uno de ellos está enferma y porque dicen que el che guevara dijo que el hombre que trabaja se construye y el que no trabaja se destruye, y a Sebastián le importa un huevo lo que haya dicho el che Guevara porque cuando fusilaba a los disidentes cubanos sufría de tales y potentes erecciones que también decía que podía tumbar un muro con el pene, pero eso no dicen los pandilleros porque seguramente no lo saben y porque ya se bajaron del bus.

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