viernes, 14 de noviembre de 2008

veintidos

en la maranatha línea 158 encontró un lugar junto a una chica que miraba distraída el paisaje del atardecer por la ventana, sebastián no le puso mucha atención y cerró los ojos a todos los carameleros, los fugados de la penitenciaría, los pastores evangélicos, la señora con la receta para los remedios de su hija y el hombre que se cubría los intestinos expuestos por una mala práctica médica con una funda del comisariato, ya se quedaba dormido, pero el tropel de personas que bajaban del bus lo despertó y dio un brinco y se bajó del bus dando un salto elástico, al alzar la mirada para ver el bus marcharse, descubrió que todo el tiempo estuvo sentado junto a la muchacha de la vez anterior.

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