jueves, 6 de noviembre de 2008

trece

Sebastián no se atreve a entrar a la oficina de Maruja porque desde adentro escucha que gimen y Sebastián ya se imagina lo que está ocurriendo y por eso no quiere asomarse, se mantiene detrás de un pilar que tiene el retrato de un gato y Maruja tiene al abogado con los pantalones abajo y Sebastián quiere dar media vuelta y subirse al primer carro que pase por la orellana con la idea de no volver a la revista, pero los gemidos se detienen y Maruja percibe la presencia de alguien mas y pregunta al aire, quién está ahí. y el abogado habla, si nos estas espiando para chantajearnos, te meto una demanda y vas preso. Y Sebastián, recién acabo de llegar. y Maruja habla sin asomarse, para qué viniste. y Sebastián responde desde atrás del pilar, ya están resueltas las reseñas que me envió en la madrugada. y Maruja dijo y por qué no me las enviaste al e-mail, para acá sólo debes venir cuando te lo pido. y Sebastián, en el mensaje usted dice que los imprima y se los traiga a la oficina. y Maruja, pero debiste esperar a que te llamara. y Sebastián, lo siento, no volverá a ocurrir. y Maruja, no importa, déjalos allí, ya los veo mas tarde y más te vale que no tengan errores, ahora ándate. Sebastián deja las hojas en el suelo y se va aliviado sin decir nada, pero antes de entrar al ascensor aparece el abogado y le dice, esta noche no vas a poder ir a la u porque debes acompañarnos. Y Sebastián dijo, a dónde. Y el abogado dijo, ya lo sabrás. y Sebastián no dijo nada y cerró la puerta del ascensor y el abogado regresó a la oficina y cerró la puerta que era lo mismo que nada porque era de cristal y le preguntó a Maruja que estaba acostada sin sostén detrás del escritorio, en qué nos quedamos. y Maruja dijo vistiéndose, en que tú también ya te ibas.

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