sábado, 1 de noviembre de 2008
tres
y al poco rato que sebastián tenía aplanado el culo en uno de los módulos de computación del salón de líderes de la revista industrias, entró juanito el limpia pisos con su olor que enloquecía a los perros y le producía nauseas a los recolectores de basura y cuando lo vio a sebastián, le dijo, buenos días de nuevo niño y sebastián le dijo que muy buenos días, cómo anda usted y yo estoy muy bien gracias el que parece que no esta tan bien es usted que tiene cara de acontecido, cara de que se le hubiera muerto un familiar ahorcado y encima alguien le hubiese mentado la soga en su casa y sebastián dijo, sí es que hace poco vi a la jefa maruja y juanito se rió y le dijo no le tenga miedo niño que esa vieja así mismo es, es que sólo anda caliente y no tiene un machacante quele ajuste las tuercas y la ponga contenta y sebastián se rió y dijo, ya, y el viejo dijo, no me cree y sebastián dijo, así es, no le creo y el viejo dijo yo estoy al día en todo y vi cómo lo trato maruja y no hay derecho, le dio peor que a entenado, siempre se le va encima al mas tonto y no crea que le digo que pienso que usted es un tonto, pero si deja que ella lo siga tratando así lo va a traer de su puerquito y sebastián dijo no se preocupe lo tendré en cuenta y el viejo empezó a trapear y todo el salón quedó lleno de la pestilencia y sebastián tuvo que salir a tomar aire a la recepción y allí encontró a la chica de diagramación que estaba encerrada en una pecera diminuta y cuando la chica de diagramación se volteó a mirarlo él le hizo un gesto tímido con la mano y ella lo ignoró y volvió a encorvarse sobre la computadora. luego sebastián caminó hacia donde la chica de recepción que dormitaba detrás del buró y una gota suspendida de un hilo de baba iba a caer sobre unas hojas y sin hacer ruido sebastián cogió una revista que estaba sobre otras mas y en se instante una gota de saliva cayó sin que nadie se de cuenta sobre un reporte dirigido a maruja y sebastián hojeó la revista y le bastó dos minutos para darse cuenta que era una revista bastante aburrida y huevona. cuando el viejo por fin salió sebastián pudo entrar y encendió el aire acondicionado para disipar un poco el olor y terminó de hacer los informes que le había encomendado maruja y cuando iba al ascensor le temblaban las patas y quiso que maruja no estuviera y que ya se hubiera ido como efectivamente sucedió porque ya no la encontró en su despacho y sebastián se sintió enormemente aliviado y se dejó caer rendido sobre uno de los muebles más amplios de la oficina, uno que era como de color ocre con los bordes redondeados como la chica de recepción y se quedó dormido completamente ajeno a que apenas doce horas antes, allí mismo, se revolcaron maruja y el abogado de la revista y maruja le decía ay papito, ay papito, qué bien me lo haces y el abogado no le decía nada porque los gritos de maruja le aturdían y a cada instante miraba asustado la cámara de vigilancia de la esquina, aquella que detecta hasta los suspiros de los espíritus, y se preguntaba si acaso podrían utilizar la grabación para chantajearlo y acusarlo con su familia como le había ocurrido a un amigo suyo con maruja precisamente en ese mismo sillón donde sebastián dormitaba las horas que no había podido la noche anterior y soñaba que era una gato verde que volaba como una bala dando chillidos de chancho.
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