sábado, 22 de noviembre de 2008

veintitres

efraín luna está parloteando en frente, todos le dicen pata-pata, como el personaje de la serie de televisión, porque es cojo y bajito. él lo sabe y por eso los odia. sebastián tiene que estirarse en su asiento para lograr verlo. apenas lo escucha. parece que esta tomándole la lección a una chica de la primera fila, que por el uniforme que usa parece que trabaja en un banco. le hace una pregunta, ella no la responde, no sabe la lección. efraín, que ha amanecido con el humo revirado, se enfurece y le grita una grosería. la chica llora. viejo maricón, piensa sebastián. junto a la puerta hay otra chica, sebastián no puede quitarle la mirada de encima porque es formidablemente fea, no sabe cómo se llama, es gorda y bajita y usa en el cuello una especie de collar de perro, mueve su enorme cabeza de un lado a otro, sebastián se acuerda de un ventilador, sobre la banca tiene el puño cerrado y en la muñeca, una pulsera con púas, además usa una camiseta negra en la que resalta una calavera al estilo de megadeth, por mas que se esfuerza, no logra verle la curvatura de los senos. a la hora del recreo, sebastián, compró un sánduche de pollo con mayonesa y un tampico y el único puesto que encontró fue junto a la gorda que a su vez compartía la mesa con una chica morena. sebastián las saludó con una sonrisa amistosa y se sentó junto a la morena, la gorda se lo quedó mirándolo con bastante rabia, como si fuera a comérselo. sebastián se levantó y se sentó junto al chino gordo y virolo al que le decían buena vista y recientemente, maginboo. estaba comiendo el cuarto sánduche de pollo cuando sebastián se sentó. el gordo le explicó, pero qué bruto eres, no sabes que esas son lesbianas y la gorda pensó que ibas a quitarle a su novia. y sebastián preguntó, la gorda se cree el hombre de la relación. y el chino, no, la gorda es un hombre. dos bancas atrás de sebastián estaba un chico venezolano bastante simpático y graciosísimo, siempre estaba reunido con bastantes chicas y era el más popular de la universidad, se jactaba de haberse acostado con todas sus amigas, las mas bonitas, y era cierto, y como prueba siempre hablaba del herpes genital que le había contagiado la maestra de redacción, una mujer bastante guapa y recién casada con su segundo compromiso. efraín luna notó que sebastián estaba en las nubes y dio un golpe en la banca, sebastián pegó un salto. muy bien señor torres, dígame quién es la ministro de economía. sebastián lo sabía, se acordaba que era una gorda que se parecía a mercedes sosa, pero debido a la impresión no se acordaba. el profesor lo miraba desde abajo enojado. sebastián se rindió y dijo, no me acuerdo. cero puntos, gritó efraín y se marchó. cuando llegó al puesto de tamara que también estaba en las nubes con la intensión de hacerla saltar de un golpazo, se fue la luz.

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