viernes, 14 de noviembre de 2008

diecinueve

cuando salió los gatos estaban durmiendo en el borde de la ventana y cuando escucharon sus pasos se levantaron de golpe y rodearon a sebastián y cada paso que daba pisaba a aun gato y así llegó cuatro gatos después a la bandeja donde le ponían la comida y soltó los granos de colores del cereal y los gatos se arremolinaron sobre el plato como si hubieran pasado días de la última vez que habían comido y no apenas unas cuantas horas atrás y la mamá de sebastián se asomó y dijo, si esos gatos fueran chanchos estarían flacos, y sebastián regresó al baño y se cepilló los dientes y se miró al espejo y se sacó la lengua y se dijo, qué me ves cara de conejo, y se siguió cepillando los dientes como indicaba el doctor muelitas que los dientes de arriba para abajo y las muelas de manera circular y escupió y se acordó de la escuela cuando con un vaso de plástico lleno de agua y un cepillo con pasta colgate le enseñaron a cepillarse los dientes y la idea de no ir al trabajo se le cruzó por la mente, pero no se materializó porque el hermano ya estaba golpeando la puerta del baño y sebastián salió y se vistió y fue el primero en subir al carro y al minuto siguiente ya estaba camino a la revista y hacía sol fuertísimo y sebastián se apartó de la luz porque le dolía y el hermano exclamó, qué sol tan maldito, sol hijueputa.

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