sábado, 8 de noviembre de 2008

diecisiete

Era casi la una de la madrugada cuando Sebastián se sentó frente a la computadora y escribió sobre lo que pensaba del mensaje que dio el presidente y Sebastián comenzó a teclear letra por letra que el presidente llegó en un auto descapotable abriéndose paso entre un sendero de flores, mientras que varios furgones del servicio de inteligencia del ejército lo custodiaban y esos eran los hombres más valientes de la tierra porque estaban dispuestos a ofrendar sus vidas con tal de mantener la democracia y el respeto a las leyes en el país, la multitud se puso en pie cuando el presidente entró al salón principal de sesiones del edificio las cámaras y saludó con la mano y el salón entero retumbó en aplausos, era él, sin duda era él, una banda de músicos empezó a tocar y varias gaviotas entraron al salón de convenciones y sobrevolaron en círculos sobre el presidente y afuera habían aviones que hacían escritura aérea y sobre el cielo oscuro de la noche guayaquileña se podía leer, la patria ya es de todos. Y rodeado de agentes del servicio secreto el presidente subió a la plataforma de discursos, en ese momento se apartaron las nubes y un sucedió un milagro, un rayo de luz iluminó su rostro y una paloma descendió sobre su hombro izquierdo, el del lado del socialismo, y el presidente saludó al ave con un gesto de simpatía y luego se rió y entonces empezó hablar y los autos en la calle, las personas que regresaban a sus hogares, los doctores en los hospitales, el país entero, la vida misma se detuvo a escuchar al presidente que decía que la crisis internacional no es tan grave, que eso sucedió en wall street porque los malvados inversionistas capitalistas se pusieron a jugar a la ruleta con el dinero del pueblo estadounidense, que si eso sucede aquí, él no andaría con las delicadezas de bush y los metería de cabeza a la cárcel y dijo que todo se iba arreglar, que no había motivo para preocuparnos, él estaba al mando y que con su mano firme en el timonel, el ecuador surcará la historia, todo lo que había que hacer era creer en él y el socialismo, pronto habría suficiente trabajo para todos y las fábricas se abrirían de nuevo, sólo debemos hacer en cada momento, lo que en cada momento es necesario, aunque perdamos las esperanza debemos mantenernos vigilantes y combativos, pronto podríamos dormir en paz con nuestros estómagos y corazones llenos, dios y nuestra gran nación nos protegerían del mal, del capitalismo salvaje, del neoliberalismo, dios está de nuestra parte. El presidente escuchó los aplausos, saludó y bajó seguido de sus guardias, y se acercó donde la directora de esta revista y la saludó con un efusivo abrazo y le entregó una placa conmemorativa y habló ya no con el micrófono, sino con la potencia viva de su voz, y dijo, no hay tregua, el socialismo está a salvo porque lo defienden mujeres como marujita martínez y de éstas mujeres se hace un pueblo, porque la lucha contra los poderosos es muy dura y debemos defendernos de una portentosa campaña de desprestigio de casi todos los medios de comunicación del país porque están dirigidos por la cía desde Washington y de por medio hay intereses económicos y geopolíticos, pero yo seguiré luchando como el quijote desinteresado del socialismo contra los molinos de viento del imperialismo, seguiré recorriendo los caminos del ecuador, con la ventana abajo para estar en contacto con mis mandantes. y el presidente volvió a su carro y se fue seguido de su escolta presidencial y todo el mundo se asomó a los ventanales del edificio y lo despidieron agitando sus pañuelos y lanzándole una lluvia de rosas y el sistema planetario nuevamente restablecía su equilibrio y el sol empezó a caer y se diluyó rápidamente en un crepúsculo dorado y rojo y todo el mundo restableció su vida pero con la nueva certeza que el presidente es el hombre más bueno y digno de gobernar este país y todos confían en que las dediciones que tome, sean del tamaño de nuestro destino.

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